Toca cuidarme

Date permiso para ser, sentirte y cuidarte. Cuando estás abocado al cuidado intensivo de los demás, nos enfrentamos a una situación dolorosa de pérdida, de enfermedad propia o de algún familiar, empiezan los miedos, la vergüenza y la culpa que te pueden llevar al sufrimiento, la indefensión o incluso a una pérdida de identidad. Entonces puedes empezar a preguntarte: ¿quién soy? ¿Qué he hecho hasta ahora por mí? ¿Es esto lo que me toca? ¿Quién ha decidido esto por mí? Y... descubres que no sabes contestar. Así me encontré yo hace unos años, a través de estas páginas...